El pasado viernes 13 de febrero, como preámbulo para celebrar el día de la amistad y el amor, el escenario del Luckman Fine Arts Complex en California State University, Los Ángeles se transformó en un íntimo club nocturno de mediados del siglo XX con la presentación de Jazz at Lincoln Center y su espectáculo Great American Crooners.
Desde antes de que iniciara el concierto, el ambiente anunciaba una velada especial. Con motivo del fin de semana de San Valentín, el público disfrutó de una activación fotográfica temática, tarjetas conmemorativas, chocolates y sidra espumosa, detalles que aportaron un aire romántico y festivo que armonizó perfectamente con el repertorio de la noche.
El programa fue un homenaje elegante y vibrante a las voces aterciopeladas que definieron una era: Frank Sinatra, Tony Bennett y Bobby Darin. Bajo esa inspiración, los vocalistas Benny Benack III, Robbie Lee y Shenel Johns ofrecieron una noche de estándares inmortales que despertaron nostalgia y emoción en partes iguales.
Canciones como “I’ve Got You Under My Skin”, “Misty”, “I Only Have Eyes for You” y “Moon River” resuenan con fuerza en la sala, interpretadas con una combinación de técnica impecable y carisma escénico. Benack III, reconocido como Rising Star por DownBeat Magazine, no solo se deslumbró con su voz y trompeta, sino también con una presencia que evocó el encanto clásico de los crooners. Por su parte, Shenel Johns aportó profundidad y sofisticación vocal, mientras que Robbie Lee equilibró la noche con una interpretación fresca y cercana al público.
Más allá de la música, uno de los grandes conciertos del espectáculo fue la narrativa. Entre canción y canción, los artistas compartieron anécdotas y datos poco conocidos sobre las leyendas que popularizaron estos temas, enriqueciendo la experiencia y recordando que el jazz no solo se escucha, también se cuenta.
Con más de tres décadas de trayectoria, Jazz at Lincoln Center continúa consolidándose como uno de los principales embajadores globales del jazz, bajo la dirección artística de Wynton Marsalis. Su gira reafirma su misión de entretener, educar y expandir la comunidad internacional del jazz, acercando esta forma de arte profundamente estadounidense a nuevas audiencias.
La presentación en Los Ángeles fue, sin duda, una noche de elegancia sonora, romanticismo y memoria musical. Un recordatorio de que los grandes estándares nunca pasan de moda y que el crooner, con su estilo íntimo y seductor, sigue conquistando generaciones.
Desde antes de que iniciara el concierto, el ambiente anunciaba una velada especial. Con motivo del fin de semana de San Valentín, el público disfrutó de una activación fotográfica temática, tarjetas conmemorativas, chocolates y sidra espumosa, detalles que aportaron un aire romántico y festivo que armonizó perfectamente con el repertorio de la noche.
El programa fue un homenaje elegante y vibrante a las voces aterciopeladas que definieron una era: Frank Sinatra, Tony Bennett y Bobby Darin. Bajo esa inspiración, los vocalistas Benny Benack III, Robbie Lee y Shenel Johns ofrecieron una noche de estándares inmortales que despertaron nostalgia y emoción en partes iguales.
Canciones como “I’ve Got You Under My Skin”, “Misty”, “I Only Have Eyes for You” y “Moon River” resuenan con fuerza en la sala, interpretadas con una combinación de técnica impecable y carisma escénico. Benack III, reconocido como Rising Star por DownBeat Magazine, no solo se deslumbró con su voz y trompeta, sino también con una presencia que evocó el encanto clásico de los crooners. Por su parte, Shenel Johns aportó profundidad y sofisticación vocal, mientras que Robbie Lee equilibró la noche con una interpretación fresca y cercana al público.
Más allá de la música, uno de los grandes conciertos del espectáculo fue la narrativa. Entre canción y canción, los artistas compartieron anécdotas y datos poco conocidos sobre las leyendas que popularizaron estos temas, enriqueciendo la experiencia y recordando que el jazz no solo se escucha, también se cuenta.
Con más de tres décadas de trayectoria, Jazz at Lincoln Center continúa consolidándose como uno de los principales embajadores globales del jazz, bajo la dirección artística de Wynton Marsalis. Su gira reafirma su misión de entretener, educar y expandir la comunidad internacional del jazz, acercando esta forma de arte profundamente estadounidense a nuevas audiencias.
La presentación en Los Ángeles fue, sin duda, una noche de elegancia sonora, romanticismo y memoria musical. Un recordatorio de que los grandes estándares nunca pasan de moda y que el crooner, con su estilo íntimo y seductor, sigue conquistando generaciones.