Por Isabel Ramirez
La nostalgia, la memoria y los sonidos cotidianos fueron los protagonistas de la clase magistral "Paisajes sonoros fijos y móviles", impartida por el compositor e investigador Omar Rojas Ruiz en la Biblioteca Bosch-Vargaslugo del Centro Cultural Clavijero, como parte del ciclo de conferencias "Trazos y dialécticas del arte y la cultura" de la Secretaría de Cultura de Michoacán.
La actividad reúne a personas interesadas en las prácticas artísticas contemporáneas para reflexionar sobre la manera en que el sonido construye nuevas formas de comprender el entorno. Más allá de la explicación teórica o técnica sobre las diferencias entre los paisajes sonoros fijos y los móviles, Rojas Ruiz compartió su proceso creativo y el origen de una de sus investigaciones más personales. Durante la pandemia por COVID-19, la imposibilidad de viajar a la Ciudad de México despertó en él una profunda nostalgia por los sonidos que habían acompañado en la Ciudad de México. Para reconstruir esa experiencia, pidió amistades y colegas que grabaran los sonidos característicos de distintos puntos de la capital.
De esa colección de registros surgieron composiciones dedicadas a diversas alcaldías de la Ciudad de México, construidas a partir de sonidos tan familiares como el silbato del vendedor de camotes, el llamado del afilador de cuchillos, el tránsito urbano y otros elementos que forman parte del paisaje acústico de la ciudad. Durante la sesión, las y los asistentes experimentaron estas piezas, descubriendo cómo los sonidos cotidianos pueden convertirse en un recurso artístico capaz de despertar recuerdos y emociones compartidas.
El compositor también explicó las posibilidades creativas, técnicas y discursivas de los paisajes sonoros para el diseño de experiencias auditivas inmersivas, así como su aplicación en proyectos de investigación, composición y documentación del patrimonio sonoro.
Omar Rojas Ruiz es miembro de la Academia Janáček de Música y Artes Escénicas, en Brno, República Checa, e integra el Centro de Investigación de la Escuela de Composición de esa institución. Desde 2024 colabora con el Centro de Documentación e Investigación de las Artes (CDIA) en Michoacán.
Su trabajo explora el paisaje sonoro como una herramienta para evocar memoria, identidad y experiencias personales, líneas de investigación reunidas en su libro El paisaje sonoro urbano: Resonancias de asfalto (2025). Su obra musical incorpora principios matemáticos como la secuencia de Fibonacci y la proporción áurea, además de inspirarse en la historia de México y la cosmovisión indígena. Sus composiciones han sido interpretadas en escenarios de Chile, Estados Unidos, Eslovaquia, República Checa y México.
La clase magistral dejó una reflexión entre los asistentes: aprender a escuchar también es una forma de preservar la memoria colectiva y descubrir que cada ciudad posee una identidad construida, no solo por sus imágenes, sino también por los sonidos que la habitan.
La actividad reúne a personas interesadas en las prácticas artísticas contemporáneas para reflexionar sobre la manera en que el sonido construye nuevas formas de comprender el entorno. Más allá de la explicación teórica o técnica sobre las diferencias entre los paisajes sonoros fijos y los móviles, Rojas Ruiz compartió su proceso creativo y el origen de una de sus investigaciones más personales. Durante la pandemia por COVID-19, la imposibilidad de viajar a la Ciudad de México despertó en él una profunda nostalgia por los sonidos que habían acompañado en la Ciudad de México. Para reconstruir esa experiencia, pidió amistades y colegas que grabaran los sonidos característicos de distintos puntos de la capital.
De esa colección de registros surgieron composiciones dedicadas a diversas alcaldías de la Ciudad de México, construidas a partir de sonidos tan familiares como el silbato del vendedor de camotes, el llamado del afilador de cuchillos, el tránsito urbano y otros elementos que forman parte del paisaje acústico de la ciudad. Durante la sesión, las y los asistentes experimentaron estas piezas, descubriendo cómo los sonidos cotidianos pueden convertirse en un recurso artístico capaz de despertar recuerdos y emociones compartidas.
El compositor también explicó las posibilidades creativas, técnicas y discursivas de los paisajes sonoros para el diseño de experiencias auditivas inmersivas, así como su aplicación en proyectos de investigación, composición y documentación del patrimonio sonoro.
Omar Rojas Ruiz es miembro de la Academia Janáček de Música y Artes Escénicas, en Brno, República Checa, e integra el Centro de Investigación de la Escuela de Composición de esa institución. Desde 2024 colabora con el Centro de Documentación e Investigación de las Artes (CDIA) en Michoacán.
Su trabajo explora el paisaje sonoro como una herramienta para evocar memoria, identidad y experiencias personales, líneas de investigación reunidas en su libro El paisaje sonoro urbano: Resonancias de asfalto (2025). Su obra musical incorpora principios matemáticos como la secuencia de Fibonacci y la proporción áurea, además de inspirarse en la historia de México y la cosmovisión indígena. Sus composiciones han sido interpretadas en escenarios de Chile, Estados Unidos, Eslovaquia, República Checa y México.
La clase magistral dejó una reflexión entre los asistentes: aprender a escuchar también es una forma de preservar la memoria colectiva y descubrir que cada ciudad posee una identidad construida, no solo por sus imágenes, sino también por los sonidos que la habitan.








