Pátzcuaro, Michoacán.- Caminando entre las calles empedradas y los tejados rojizos de Pátzcuaro se levanta un edificio que ha sobrevivido a conquistas, guerras, transformaciones sociales y al paso del tiempo. El Centro Cultural Antiguo Colegio Jesuita que no solo resguarda exposiciones de arte, también conserva historias interesantes de Michoacán en cada uno de sus patios, muros y corredores.
Fundado como el segundo colegio de la Compañía de Jesús en la Nueva España, el inmueble representa uno de los testimonios arquitectónicos más importantes del estado. Su diseño mantiene la sobriedad del barroco español y mexicano, visible en sus arcos, puertas y ventanas, mientras que sus patios y escalinatas conservan gran parte de la traza original.
El historiador Fernando Mendoza Molina destaca que el edificio fue construido sobre vestigios del antiguo señorío purépecha, convirtiéndolo en un espacio donde convergen distintas etapas de la historia de México.
Después de la expulsión de los jesuitas en 1767, el recinto cambió de vocación en varias ocasiones. Funcionó como escuela de primeras letras, extensión del Seminario Diocesano de Morelia, cuartel militar, vecindad y sede de la Escuela Primaria Vasco de Quiroga. Aún hoy, algunos de sus muros conservan mapas, ilustraciones botánicas y otras huellas dejadas por generaciones de estudiantes.
Uno de sus alumnos más destacados fue José María Anzorena, originario de Pátzcuaro y primer intendente insurgente de Valladolid, quien en 1810, por instrucción de Miguel Hidalgo, promulgó uno de los primeros bandos que decretaron la abolición de la esclavitud en el país.
Tras décadas de deterioro, una iniciativa ciudadana logró impulsar la restauración del edificio durante la década de 1990. Hoy, el Antiguo Colegio Jesuita ha recuperado su vocación como espacio para la creación artística y el aprendizaje, al albergar exposiciones temporales, actividades culturales y un reconocido taller de grabado abierto al público.
La Secretaría de Cultura de Michoacán invita a explorar este recinto histórico durante las vacaciones de verano y descubrir cómo, entre piedra, madera y silencio, aún permanece viva una parte esencial de la historia de México.
¿Cómo llegar? Desde Morelia:
Pátzcuaro se encuentra a aproximadamente 60 kilómetros, un recorrido de entre 45 minutos y una hora por la autopista federal 14D. También es posible llegar por la carretera libre, una ruta con paisajes del lago de Pátzcuaro que toma cerca de una hora y 20 minutos.
Desde la Ciudad de México, el trayecto por carretera es de alrededor de cuatro horas y media a cinco horas, según las condiciones del tránsito, a través de la autopista México–Guadalajara (15D).
Para quienes viajan en autobús, existen corridas diarias desde ambas ciudades hacia la terminal de Pátzcuaro, ubicada a pocos minutos del Centro Histórico, desde donde el Antiguo Colegio Jesuita se puede llegar caminando.
Fundado como el segundo colegio de la Compañía de Jesús en la Nueva España, el inmueble representa uno de los testimonios arquitectónicos más importantes del estado. Su diseño mantiene la sobriedad del barroco español y mexicano, visible en sus arcos, puertas y ventanas, mientras que sus patios y escalinatas conservan gran parte de la traza original.
El historiador Fernando Mendoza Molina destaca que el edificio fue construido sobre vestigios del antiguo señorío purépecha, convirtiéndolo en un espacio donde convergen distintas etapas de la historia de México.
Después de la expulsión de los jesuitas en 1767, el recinto cambió de vocación en varias ocasiones. Funcionó como escuela de primeras letras, extensión del Seminario Diocesano de Morelia, cuartel militar, vecindad y sede de la Escuela Primaria Vasco de Quiroga. Aún hoy, algunos de sus muros conservan mapas, ilustraciones botánicas y otras huellas dejadas por generaciones de estudiantes.
Uno de sus alumnos más destacados fue José María Anzorena, originario de Pátzcuaro y primer intendente insurgente de Valladolid, quien en 1810, por instrucción de Miguel Hidalgo, promulgó uno de los primeros bandos que decretaron la abolición de la esclavitud en el país.
Tras décadas de deterioro, una iniciativa ciudadana logró impulsar la restauración del edificio durante la década de 1990. Hoy, el Antiguo Colegio Jesuita ha recuperado su vocación como espacio para la creación artística y el aprendizaje, al albergar exposiciones temporales, actividades culturales y un reconocido taller de grabado abierto al público.
La Secretaría de Cultura de Michoacán invita a explorar este recinto histórico durante las vacaciones de verano y descubrir cómo, entre piedra, madera y silencio, aún permanece viva una parte esencial de la historia de México.
¿Cómo llegar? Desde Morelia:
Pátzcuaro se encuentra a aproximadamente 60 kilómetros, un recorrido de entre 45 minutos y una hora por la autopista federal 14D. También es posible llegar por la carretera libre, una ruta con paisajes del lago de Pátzcuaro que toma cerca de una hora y 20 minutos.
Desde la Ciudad de México, el trayecto por carretera es de alrededor de cuatro horas y media a cinco horas, según las condiciones del tránsito, a través de la autopista México–Guadalajara (15D).
Para quienes viajan en autobús, existen corridas diarias desde ambas ciudades hacia la terminal de Pátzcuaro, ubicada a pocos minutos del Centro Histórico, desde donde el Antiguo Colegio Jesuita se puede llegar caminando.