Morelia, Michoacán.- Antes de que una fotografía aparezca publicada en una revista, antes de convertirse en una imagen que permanece en la memoria, existe un proceso que pocas veces vemos: fotografías que se descartan, cuadros que cambian, marcas sobre el papel, anotaciones, secuencias y decisiones editoriales.
Ese mundo que normalmente permanece detrás de la imagen es el que ahora puede descubrirse en Morelia a través de Kati Horna, una exposición que reúne 93 obras de la fotógrafa húngaro-mexicana y que abrió sus puertas este viernes 7 de agosto en el Centro Cultural Clavijero.
A través de hojas de contacto, marcas de edición, recortes, reencuadres y secuencias visuales, el público puede acercarse a una parte poco visible del trabajo de Horna: su manera de construir una historia a través de la fotografía. Una fotografía que hizo del exilio otra forma de mirar
La historia de Kati Horna también es una historia de desplazamientos, encuentros y transformación. Nacida en Hungría en 1912, Horna se formó en distintos escenarios europeos, entre Budapest, Berlín y París. Su trayectoria estuvo marcada por los acontecimientos políticos y sociales de su tiempo y, durante la Guerra Civil Española, desarrolló un importante trabajo documental, convirtiéndose en una de las pocas mujeres fotógrafas que registraron el conflicto desde el terreno. Después de la guerra llegó a México como exiliada junto con su esposo, José Horna.
México se convirtió entonces no solamente en su lugar de residencia, sino en un territorio de creación. Aquí encontró una comunidad artística e intelectual con la que compartir ideas, proyectos y búsquedas. Su trayectoria se relacionó con figuras como Remedios Varo, Leonora Carrington y Alejandro Jodorowsky, mientras su cámara transitaba por distintos territorios: el fotoperiodismo, la arquitectura, la experimentación, el trabajo editorial y la exploración de temas sociales y culturales.
Ese mundo que normalmente permanece detrás de la imagen es el que ahora puede descubrirse en Morelia a través de Kati Horna, una exposición que reúne 93 obras de la fotógrafa húngaro-mexicana y que abrió sus puertas este viernes 7 de agosto en el Centro Cultural Clavijero.
A través de hojas de contacto, marcas de edición, recortes, reencuadres y secuencias visuales, el público puede acercarse a una parte poco visible del trabajo de Horna: su manera de construir una historia a través de la fotografía. Una fotografía que hizo del exilio otra forma de mirar
La historia de Kati Horna también es una historia de desplazamientos, encuentros y transformación. Nacida en Hungría en 1912, Horna se formó en distintos escenarios europeos, entre Budapest, Berlín y París. Su trayectoria estuvo marcada por los acontecimientos políticos y sociales de su tiempo y, durante la Guerra Civil Española, desarrolló un importante trabajo documental, convirtiéndose en una de las pocas mujeres fotógrafas que registraron el conflicto desde el terreno. Después de la guerra llegó a México como exiliada junto con su esposo, José Horna.
México se convirtió entonces no solamente en su lugar de residencia, sino en un territorio de creación. Aquí encontró una comunidad artística e intelectual con la que compartir ideas, proyectos y búsquedas. Su trayectoria se relacionó con figuras como Remedios Varo, Leonora Carrington y Alejandro Jodorowsky, mientras su cámara transitaba por distintos territorios: el fotoperiodismo, la arquitectura, la experimentación, el trabajo editorial y la exploración de temas sociales y culturales.
Pero quizás uno de los aspectos más interesantes de su legado es la manera en que fotografía a otras mujeres creadoras. Horna retrató a artistas, escritoras y críticas de arte no únicamente como personajes frente a una cámara, sino como mujeres que producían, pensaban, creaban y transformaban su entorno. En ese sentido, su archivo también funciona como una memoria visual de una generación de mujeres que participó activamente en la vida cultural de México.
Las hojas de contacto muestran diferentes posibilidades de una misma escena. Algunas fotografías conservan marcas, rayones, anotaciones y reencuadres que indican cómo Horna pensaba la imagen para una publicación. Esas huellas permiten comprender que detrás de una fotografía existe una serie de decisiones: dónde colocar la cámara, qué fragmento conservar, qué imagen elegir, qué secuencia construir y cómo contar una historia.
La exposición se organiza en cuatro ejes que permiten recorrer diferentes momentos e intereses de su producción: Redes y procesos editoriales; Objetivista y experimentación; Arquitectura insólita; y Sucedió en Coyoacán.
Cada uno abre una puerta distinta al universo visual de la fotografía.
Su trabajo con publicaciones revela a una Horna profundamente interesada en la narración editorial. La fotografía no aparecía aislada, sino como parte de una secuencia, una página, una historia y una conversación con otras imágenes.
La arquitectura también ocupa un lugar importante. Horna fotografió edificios históricos y propuestas de arquitectura moderna, encontrando en ellos geometrías, formas, texturas, sombras y composiciones que podrían adquirir una nueva dimensión a través de su cámara.
Su obra no puede reducirse únicamente al surrealismo, uno de los territorios culturales más fascinantes del México del siglo XX. Su obra es mucho más amplia. Fue fotoperiodista, editora, observadora, experimentada y narradora visual. Su cámara podía registrar una realidad social y, al mismo tiempo, encontrar en ella posibilidades poéticas.
Las hojas de contacto muestran diferentes posibilidades de una misma escena. Algunas fotografías conservan marcas, rayones, anotaciones y reencuadres que indican cómo Horna pensaba la imagen para una publicación. Esas huellas permiten comprender que detrás de una fotografía existe una serie de decisiones: dónde colocar la cámara, qué fragmento conservar, qué imagen elegir, qué secuencia construir y cómo contar una historia.
La exposición se organiza en cuatro ejes que permiten recorrer diferentes momentos e intereses de su producción: Redes y procesos editoriales; Objetivista y experimentación; Arquitectura insólita; y Sucedió en Coyoacán.
Cada uno abre una puerta distinta al universo visual de la fotografía.
Su trabajo con publicaciones revela a una Horna profundamente interesada en la narración editorial. La fotografía no aparecía aislada, sino como parte de una secuencia, una página, una historia y una conversación con otras imágenes.
La arquitectura también ocupa un lugar importante. Horna fotografió edificios históricos y propuestas de arquitectura moderna, encontrando en ellos geometrías, formas, texturas, sombras y composiciones que podrían adquirir una nueva dimensión a través de su cámara.
Su obra no puede reducirse únicamente al surrealismo, uno de los territorios culturales más fascinantes del México del siglo XX. Su obra es mucho más amplia. Fue fotoperiodista, editora, observadora, experimentada y narradora visual. Su cámara podía registrar una realidad social y, al mismo tiempo, encontrar en ella posibilidades poéticas.
De los archivos al publico de Morelia
La llegada de esta exposición a Morelia representa también una oportunidad para acercar a nuevos públicos los acervos que forman parte de la memoria artística de México.
La muestra es resultado de la colaboración entre la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través del Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo y del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas (CENIDIAP), en colaboración con el Centro Cultural Clavijero y la Secretaría de Cultura de Michoacán.
Durante la inauguración se destacó precisamente la importancia de abrir los archivos y permitir que los materiales que habitualmente son consultados por los investigadores puedan encontrarse con el público. En una época en la que millones de imágenes aparecen diariamente en las pantallas, la exposición de Kati Horna propone detenernos, mirar más despacio. Observar una fotografía y preguntarnos qué ocurrió antes de que esa imagen llegara hasta nosotros.
Tal vez ahí reside una de las mayores riquezas de esta exposición: no solamente muestra las fotografías de Kati Horna, sino que nos permite acercarnos a su pensamiento visual. A sus dudas, sus experimentos y su manera de contar historias.
Además su obra ya forma parte de la historia cultural de México construida por artistas, exiliados, mujeres creadoras y comunidades intelectuales que encontraron en este país un espacio para continuar creando.
La exposición Kati Horna se encuentra en la Sala 4 del Centro Cultural Clavijero, en El Nigromante número 79, en el Centro Histórico de Morelia. Permanecerá abierta hasta el 24 de enero de 2027, de martes a domingo, de 10:00 a 18:00 horas.
La entrada es gratuita.
La llegada de esta exposición a Morelia representa también una oportunidad para acercar a nuevos públicos los acervos que forman parte de la memoria artística de México.
La muestra es resultado de la colaboración entre la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través del Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo y del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas (CENIDIAP), en colaboración con el Centro Cultural Clavijero y la Secretaría de Cultura de Michoacán.
Durante la inauguración se destacó precisamente la importancia de abrir los archivos y permitir que los materiales que habitualmente son consultados por los investigadores puedan encontrarse con el público. En una época en la que millones de imágenes aparecen diariamente en las pantallas, la exposición de Kati Horna propone detenernos, mirar más despacio. Observar una fotografía y preguntarnos qué ocurrió antes de que esa imagen llegara hasta nosotros.
Tal vez ahí reside una de las mayores riquezas de esta exposición: no solamente muestra las fotografías de Kati Horna, sino que nos permite acercarnos a su pensamiento visual. A sus dudas, sus experimentos y su manera de contar historias.
Además su obra ya forma parte de la historia cultural de México construida por artistas, exiliados, mujeres creadoras y comunidades intelectuales que encontraron en este país un espacio para continuar creando.
La exposición Kati Horna se encuentra en la Sala 4 del Centro Cultural Clavijero, en El Nigromante número 79, en el Centro Histórico de Morelia. Permanecerá abierta hasta el 24 de enero de 2027, de martes a domingo, de 10:00 a 18:00 horas.
La entrada es gratuita.


