Recorriendo los espacios de las y los artesanos instalados en el Festival Michoacán de Origen, tuve la oportunidad de conversar con Guadalupe Nolasco, artesana de la comunidad de Cuanajo, quien mantiene viva una de las expresiones textiles más representativas de la cultura purépecha: el telar de cintura.
Mientras mostraba algunas de sus piezas, Guadalupe compartió el significado que tiene para ella continuar una tradición heredada de generaciones anteriores. Sus manos expertas transforman los hilos en fajas tradicionales o jónkorhekwas, cinturones y morrales, piezas elaboradas con paciencia y precisión que reflejan la riqueza cultural de su comunidad.
Cuanajo, cuyo nombre significa “Lugar de ranas”, es la tenencia más grande del municipio de Pátzcuaro. Ubicada a unos minutos de la cabecera municipal, es conocida principalmente por la fabricación artesanal de muebles de madera; Sin embargo, también conserva una importante tradición textil que se manifiesta en el tejido de fajas de telar de cintura y en el bordado de punto de cruz. Es además una de las comunidades donde todavía se escucha el idioma purépecha y donde algunas mujeres continúan portando con orgullo su vestimenta tradicional.
Las creaciones de Guadalupe se destacan por la iconografía que incorporan. En sus tejidos aparecen felinos o pukis, aves, estrellas, flores y grecas geométricas, símbolos que representan elementos de la cosmovisión purépecha y que convierten cada pieza en una expresión artística cargada de significado.
La artesana forma parte de una comunidad que mantiene vivas muchas de sus tradiciones ancestrales. Entre ellas destaca la Velación a las Ánimas, una de las celebraciones más importantes de la región, en la que un pequeño caballito de madera adornado con flor de cempasúchil acompaña simbólicamente a las almas de los difuntos, transportando las ofrendas preparadas por sus familias para el viaje espiritual.
Más allá de la belleza de sus tejidos, el trabajo de Guadalupe representa el esfuerzo cotidiano por preservar conocimientos que han pasado de generación en generación. Cada faja y cada morral son testimonio de una herencia cultural que sigue viva gracias al compromiso de artesanas como ella.
Quienes deseen conocer y adquirir su trabajo pueden visitar el taller Artesanías Lupe Nolasco, ubicado en la calle Benito Juárez, en Cuanajo, municipio de Pátzcuaro o en su página de facebook: taller Artesanías Lupe Nolasco
Asimismo, sus piezas pueden encontrarse en el Festival Michoacán de Origen, que permanece abierto al público todos los días hasta el próximo 28 de junio, ofreciendo una oportunidad para acercarse al talento de las y los artesanos michoacanos, conocer sus historias y valorar el trabajo que hay detrás de cada creación.
Porque detrás de cada hilo tejido por Guadalupe Nolasco no solo hay una artesanía; Hay una historia, una comunidad y una tradición que continúa entrelazando el pasado con el presente.
Mientras mostraba algunas de sus piezas, Guadalupe compartió el significado que tiene para ella continuar una tradición heredada de generaciones anteriores. Sus manos expertas transforman los hilos en fajas tradicionales o jónkorhekwas, cinturones y morrales, piezas elaboradas con paciencia y precisión que reflejan la riqueza cultural de su comunidad.
Cuanajo, cuyo nombre significa “Lugar de ranas”, es la tenencia más grande del municipio de Pátzcuaro. Ubicada a unos minutos de la cabecera municipal, es conocida principalmente por la fabricación artesanal de muebles de madera; Sin embargo, también conserva una importante tradición textil que se manifiesta en el tejido de fajas de telar de cintura y en el bordado de punto de cruz. Es además una de las comunidades donde todavía se escucha el idioma purépecha y donde algunas mujeres continúan portando con orgullo su vestimenta tradicional.
Las creaciones de Guadalupe se destacan por la iconografía que incorporan. En sus tejidos aparecen felinos o pukis, aves, estrellas, flores y grecas geométricas, símbolos que representan elementos de la cosmovisión purépecha y que convierten cada pieza en una expresión artística cargada de significado.
La artesana forma parte de una comunidad que mantiene vivas muchas de sus tradiciones ancestrales. Entre ellas destaca la Velación a las Ánimas, una de las celebraciones más importantes de la región, en la que un pequeño caballito de madera adornado con flor de cempasúchil acompaña simbólicamente a las almas de los difuntos, transportando las ofrendas preparadas por sus familias para el viaje espiritual.
Más allá de la belleza de sus tejidos, el trabajo de Guadalupe representa el esfuerzo cotidiano por preservar conocimientos que han pasado de generación en generación. Cada faja y cada morral son testimonio de una herencia cultural que sigue viva gracias al compromiso de artesanas como ella.
Quienes deseen conocer y adquirir su trabajo pueden visitar el taller Artesanías Lupe Nolasco, ubicado en la calle Benito Juárez, en Cuanajo, municipio de Pátzcuaro o en su página de facebook: taller Artesanías Lupe Nolasco
Asimismo, sus piezas pueden encontrarse en el Festival Michoacán de Origen, que permanece abierto al público todos los días hasta el próximo 28 de junio, ofreciendo una oportunidad para acercarse al talento de las y los artesanos michoacanos, conocer sus historias y valorar el trabajo que hay detrás de cada creación.
Porque detrás de cada hilo tejido por Guadalupe Nolasco no solo hay una artesanía; Hay una historia, una comunidad y una tradición que continúa entrelazando el pasado con el presente.
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