MORELIA, MICHOACÁN.- En los márgenes del cine comercial, donde las historias de los pueblos originarios y las comunidades afromexicanas durante décadas fueron contadas por miradas ajenas, una transformación silenciosa cobra fuerza desde la capital michoacana. En octubre, diez de esas historias llegarán a Morelia para encontrar acompañamiento, herramientas y nuevas posibilidades dentro de la industria cinematográfica.
El Festival Internacional de Cine de Morelia, a través de su plataforma de industria Morelia Pro, anunció la selección oficial de diez obras de cineastas para integrarse a la cuarta edición del Laboratorio de Desarrollo de Proyectos para Cineastas Indígenas y Afrodescendientes de México, un espacio ideado no sólo para pulir guiones, sino para reclamar la soberanía audiovisual sobre sus propios territorios, memorias y experiencia que necesita ser contada desde la mirada de quienes la viven. Los diez proyectos seleccionados participarán en el IV Laboratorio de Desarrollo de Proyectos para Cineastas Indígenas y Afrodescendientes de México, que se realizará del 14 al 18 de octubre de 2026, en el marco del Foro de los Pueblos Indígenas de la 24ª edición del FICM.
Con el apoyo de NETFLIX y del Marigold Fund, el laboratorio reunirá durante cuatro días a realizadores provenientes de distintos pueblos y regiones del país para trabajar sobre sus proyectos en desarrollo. No se trata solamente de aprender a hacer cine, sino de encontrar las herramientas necesarias para que esas historias puedan crecer, encontrar su forma y, eventualmente, llegar a los públicos.
Entre los diez proyectos seleccionados hay una historia que lleva el nombre y la identidad de Michoacán: Máteru Sikuiri, de Eduardo López González, perteneciente al pueblo purépecha.
El mapa creativo se extiende hacia el sureste con el tsotsil de las chiapanecas Amelia Hernández (Ch'ulel) y Ana Ts'uyeb (Kolel), mientras que el centro del país alza la voz a través de la identidad ngiwa-popoloca de Doreli Rufina Carrillo en Puebla (Nyehé: palabras que recogen esperanza), las raíces nahuas de Romeo De Paz en el Estado de México (Tsajtsikan in ichtakayojmej), la herencia otomí de Rodrigo Martínez en Querétaro (Los niños del Mezquite)
La experiencia reunirá a profesionales de distintas áreas del cine y la creación, entre ellos la productora Cristina Velasco, la promotora cinematográfica Sofía Arroyo, la curadora e investigadora Amalia Córdova, el realizador y especialista en animación Jorge Villalobos, la escritora y directora Laura Santullo, la cineasta Xun Sero, la actriz y promotora de cine comunitario Myriam Bravo, la artista Alejandra Ley, la especialista en derechos de autor Martha Fritz y la experta en campañas de impacto a través del cine Paola Stefani.
La historia de este laboratorio también habla de cómo ha ido cambiando el espacio para estas voces dentro del FICM. La iniciativa comenzó en 2023 con una mirada latinoamericana y, en su segunda edición, recibió más de 120 solicitudes provenientes de 15 países. Desde 2025, el programa se concentra exclusivamente en México. Netflix ha acompañado las cuatro ediciones y este año se suma el Marigold Fund como aliado financiero.
La consolidación de este formato enfocado exclusivamente en creadores radicados en México demuestra que la urgencia por descentralizar el cine nacional y diversificar sus pantallas no debe ser una moda pasajera, sino una transformación estructural en marcha.
El Festival Internacional de Cine de Morelia, a través de su plataforma de industria Morelia Pro, anunció la selección oficial de diez obras de cineastas para integrarse a la cuarta edición del Laboratorio de Desarrollo de Proyectos para Cineastas Indígenas y Afrodescendientes de México, un espacio ideado no sólo para pulir guiones, sino para reclamar la soberanía audiovisual sobre sus propios territorios, memorias y experiencia que necesita ser contada desde la mirada de quienes la viven. Los diez proyectos seleccionados participarán en el IV Laboratorio de Desarrollo de Proyectos para Cineastas Indígenas y Afrodescendientes de México, que se realizará del 14 al 18 de octubre de 2026, en el marco del Foro de los Pueblos Indígenas de la 24ª edición del FICM.
Con el apoyo de NETFLIX y del Marigold Fund, el laboratorio reunirá durante cuatro días a realizadores provenientes de distintos pueblos y regiones del país para trabajar sobre sus proyectos en desarrollo. No se trata solamente de aprender a hacer cine, sino de encontrar las herramientas necesarias para que esas historias puedan crecer, encontrar su forma y, eventualmente, llegar a los públicos.
Entre los diez proyectos seleccionados hay una historia que lleva el nombre y la identidad de Michoacán: Máteru Sikuiri, de Eduardo López González, perteneciente al pueblo purépecha.
El mapa creativo se extiende hacia el sureste con el tsotsil de las chiapanecas Amelia Hernández (Ch'ulel) y Ana Ts'uyeb (Kolel), mientras que el centro del país alza la voz a través de la identidad ngiwa-popoloca de Doreli Rufina Carrillo en Puebla (Nyehé: palabras que recogen esperanza), las raíces nahuas de Romeo De Paz en el Estado de México (Tsajtsikan in ichtakayojmej), la herencia otomí de Rodrigo Martínez en Querétaro (Los niños del Mezquite)
La experiencia reunirá a profesionales de distintas áreas del cine y la creación, entre ellos la productora Cristina Velasco, la promotora cinematográfica Sofía Arroyo, la curadora e investigadora Amalia Córdova, el realizador y especialista en animación Jorge Villalobos, la escritora y directora Laura Santullo, la cineasta Xun Sero, la actriz y promotora de cine comunitario Myriam Bravo, la artista Alejandra Ley, la especialista en derechos de autor Martha Fritz y la experta en campañas de impacto a través del cine Paola Stefani.
La historia de este laboratorio también habla de cómo ha ido cambiando el espacio para estas voces dentro del FICM. La iniciativa comenzó en 2023 con una mirada latinoamericana y, en su segunda edición, recibió más de 120 solicitudes provenientes de 15 países. Desde 2025, el programa se concentra exclusivamente en México. Netflix ha acompañado las cuatro ediciones y este año se suma el Marigold Fund como aliado financiero.
La consolidación de este formato enfocado exclusivamente en creadores radicados en México demuestra que la urgencia por descentralizar el cine nacional y diversificar sus pantallas no debe ser una moda pasajera, sino una transformación estructural en marcha.



