Hay películas que entretienen y otras que, además, provocan preguntas. El Desaire, dirigida por Gamo Ramos y protagonizada por Vico Escorcia, pertenece a estas producciones. Joshua Okamoto (Héctor) y Guillermo Alonso (Juan), acompañados por las actuaciones co-estelares de Karen Martí (Irma), Irene Arcila (Doña Esperanza) y Gabriela de la Garza (maestra Ana).
El Desaire es una de esas películas que además de entretener le invitan a reflexionar, la historia sigue a Rosa, interpretada por Vico Escorcia una joven que, tras la muerte de su padre, debe hacerse cargo de la florería familiar y enfrentar un período de duelo que se complica cuando las relaciones a su alrededor comienzan a revelar distintas formas de violencia, la película muestra así que la violencia de género no necesariamente comienza con una agresión evidente, muchas veces se instala de manera gradual en comportamientos que pueden llegar a normalizarse.
Escorcia, comenta que algunos espectadores han logrado identificar señales de violencia en sus propias relaciones después de ver la película. Ese encuentro entre la ficción y la realidad le da al filme una dimensión que va más allá.
Filmada íntegramente en Saltillo, Coahuila, la producción apuesta por mostrar la capacidad de los estados para generar cine con historias propias y proyección nacional. Después de su recorrido por festivales internacionales y de obtener reconocimientos como Mejor Película y Mejor Actriz en el Love and Hope International Film Festival de Barcelona, El Desaire llegará a los cines mexicanos el 3 de septiembre.
Más que contar una historia de violencia, la película propone mirar sus señales, cuestionarlas y hablar de ellas. Y en un país marcado por los feminicidios, abrir esa conversación también es una forma de resistencia.
El Desaire es una de esas películas que además de entretener le invitan a reflexionar, la historia sigue a Rosa, interpretada por Vico Escorcia una joven que, tras la muerte de su padre, debe hacerse cargo de la florería familiar y enfrentar un período de duelo que se complica cuando las relaciones a su alrededor comienzan a revelar distintas formas de violencia, la película muestra así que la violencia de género no necesariamente comienza con una agresión evidente, muchas veces se instala de manera gradual en comportamientos que pueden llegar a normalizarse.
Escorcia, comenta que algunos espectadores han logrado identificar señales de violencia en sus propias relaciones después de ver la película. Ese encuentro entre la ficción y la realidad le da al filme una dimensión que va más allá.
Filmada íntegramente en Saltillo, Coahuila, la producción apuesta por mostrar la capacidad de los estados para generar cine con historias propias y proyección nacional. Después de su recorrido por festivales internacionales y de obtener reconocimientos como Mejor Película y Mejor Actriz en el Love and Hope International Film Festival de Barcelona, El Desaire llegará a los cines mexicanos el 3 de septiembre.
Más que contar una historia de violencia, la película propone mirar sus señales, cuestionarlas y hablar de ellas. Y en un país marcado por los feminicidios, abrir esa conversación también es una forma de resistencia.



