San Miguel de Allende, Gto.- El cine también se construye desde la mirada de las mujeres. Bajo esa premisa, el Festival Internacional de Cine Guanajuato (GIFF) celebró la trayectoria de la productora Inna Payán y la actriz Marina de Tavira, quienes recibieron la Musa de la Asociación de Mujeres en el Cine y la Televisión y la Cruz de Plata de Más Cine, dos reconocimientos que distinguen a las figuras que han contribuido a fortalecer la presencia femenina en la industria audiovisual mexicana.
La ceremonia, realizada en el Teatro Rodolfo Fernández del Instituto Allende, reunió a la directora general del GIFF, Sarah Hoch, y a Rossana Barro, presidenta de la Asociación de Mujeres en el Cine y la Televisión, quienes destacaron la influencia de ambos artistas en una cinematografía cada vez más diversa e incluyente.
Con más de dos décadas de trayectoria, la productora Inna Payán aseguró que su principal motivación ha sido impulsar "películas que gritan", historias capaces de generar preguntas, despertar conciencia y abrir el diálogo sobre los problemas sociales. Aunque estudió Comunicación y Fotografía, señaló que el cine terminó convirtiéndose en su verdadera vocación. A lo largo de su carrera ha participado en producciones como Sexo, pudor y lágrimas, La habitación azul y La jaula de oro, apostando por proyectos que combinan calidad cinematográfica con un fuerte compromiso social.
Durante la charla, Payán también destacó la importancia de apoyar a las nuevas generaciones de cineastas, convencida de que "las revoluciones las hacen los jóvenes". Además, subrayó que el panorama audiovisual está cambiando rápidamente y que es necesario comprender las nuevas formas de comunicación para conectarse con las audiencias actuales. Reiteró que su interés por producir documentales y películas sobre migración, violencia de género y desigualdad responde a la convicción de que el cine puede generar empatía y convertirse en una herramienta para reflexionar sobre la realidad.
Marina de Tavira compartió un recorrido por su trayectoria artística, marcado por una sólida formación teatral que comenzó desde la infancia bajo la influencia de Luis de Tavira. Recordó que descubrió su vocación a los cinco años y que, aunque sus primeros pasos en el cine estuvieron llenos de desafíos, incluyendo proyectos en los que sus escenas fueron eliminadas, esas experiencias fortalecieron su perseverancia hasta consolidarse con películas como Roma y Latido. La actriz destacó que el teatro le enseñó a concentrarse en la construcción del personaje y a confiar plenamente en la visión del director.
Al concluir su charla, De Tavira dejó un mensaje sobre la importancia de la disciplina y la perseverancia: “Una función o una escena puede estar yendo mal, pero nunca puedes renunciar hasta el último minuto; tirar la toalla es lo único que no se vale”. Durante la ceremonia, dedicó el reconocimiento a las personas con quienes ha trabajado, especialmente a las mujeres que han abierto camino en la industria cinematográfica mexicana, y celebró que cada vez existan más espacios para fortalecer la presencia y el diálogo de las voces femeninas en el cine.
Con este homenaje, el GIFF y la Asociación de Mujeres en el Cine y la Televisión refrendaron su compromiso por reconocer a quienes, desde la producción, la actuación y la creación audiovisual, siguen ampliando las posibilidades del cine mexicano y fortaleciendo una industria más plural, diversa e incluyente.
La ceremonia, realizada en el Teatro Rodolfo Fernández del Instituto Allende, reunió a la directora general del GIFF, Sarah Hoch, y a Rossana Barro, presidenta de la Asociación de Mujeres en el Cine y la Televisión, quienes destacaron la influencia de ambos artistas en una cinematografía cada vez más diversa e incluyente.
Con más de dos décadas de trayectoria, la productora Inna Payán aseguró que su principal motivación ha sido impulsar "películas que gritan", historias capaces de generar preguntas, despertar conciencia y abrir el diálogo sobre los problemas sociales. Aunque estudió Comunicación y Fotografía, señaló que el cine terminó convirtiéndose en su verdadera vocación. A lo largo de su carrera ha participado en producciones como Sexo, pudor y lágrimas, La habitación azul y La jaula de oro, apostando por proyectos que combinan calidad cinematográfica con un fuerte compromiso social.
Durante la charla, Payán también destacó la importancia de apoyar a las nuevas generaciones de cineastas, convencida de que "las revoluciones las hacen los jóvenes". Además, subrayó que el panorama audiovisual está cambiando rápidamente y que es necesario comprender las nuevas formas de comunicación para conectarse con las audiencias actuales. Reiteró que su interés por producir documentales y películas sobre migración, violencia de género y desigualdad responde a la convicción de que el cine puede generar empatía y convertirse en una herramienta para reflexionar sobre la realidad.
Marina de Tavira compartió un recorrido por su trayectoria artística, marcado por una sólida formación teatral que comenzó desde la infancia bajo la influencia de Luis de Tavira. Recordó que descubrió su vocación a los cinco años y que, aunque sus primeros pasos en el cine estuvieron llenos de desafíos, incluyendo proyectos en los que sus escenas fueron eliminadas, esas experiencias fortalecieron su perseverancia hasta consolidarse con películas como Roma y Latido. La actriz destacó que el teatro le enseñó a concentrarse en la construcción del personaje y a confiar plenamente en la visión del director.
Al concluir su charla, De Tavira dejó un mensaje sobre la importancia de la disciplina y la perseverancia: “Una función o una escena puede estar yendo mal, pero nunca puedes renunciar hasta el último minuto; tirar la toalla es lo único que no se vale”. Durante la ceremonia, dedicó el reconocimiento a las personas con quienes ha trabajado, especialmente a las mujeres que han abierto camino en la industria cinematográfica mexicana, y celebró que cada vez existan más espacios para fortalecer la presencia y el diálogo de las voces femeninas en el cine.
Con este homenaje, el GIFF y la Asociación de Mujeres en el Cine y la Televisión refrendaron su compromiso por reconocer a quienes, desde la producción, la actuación y la creación audiovisual, siguen ampliando las posibilidades del cine mexicano y fortaleciendo una industria más plural, diversa e incluyente.



