Durante generaciones, los espectadores han visto a EL Coyote perseguir incansablemente al veloz Correcaminos a través de desiertos, cañones y paisajes imposibles. En su intento por capturar a su escurridiza presa, el Coyote ha soportado explosiones, caídas desde acantilados, choques contra paredes pintadas y una interminable lista de accidentes provocados por los famosos productos de ACME.
Ahora, después de décadas de fracasos y lesiones caricaturescas, el personaje parece haber encontrado una nueva estrategia: demandar a la compañía responsable de fabricar los artefactos que tantas veces le fallaron.
La esperada película Coyote vs. Acme se presenta próximamente en cines el 27 de agosto con una versión diferente de la clásica rivalidad de los Looney Tunes. En lugar de perseguir al Correcaminos, El Coyote decide llevar a ACME ante la justicia, argumentando que los productos de la empresa fueron la verdadera causa de sus innumerables desgracias.
Ahora, después de décadas de fracasos y lesiones caricaturescas, el personaje parece haber encontrado una nueva estrategia: demandar a la compañía responsable de fabricar los artefactos que tantas veces le fallaron.
La esperada película Coyote vs. Acme se presenta próximamente en cines el 27 de agosto con una versión diferente de la clásica rivalidad de los Looney Tunes. En lugar de perseguir al Correcaminos, El Coyote decide llevar a ACME ante la justicia, argumentando que los productos de la empresa fueron la verdadera causa de sus innumerables desgracias.
La película Coyote vs. Acme plantea una premisa tan sencilla como brillante: ¿qué ocurriría si el Coyote decidiera responsabilizar a ACME por sus productos defectuosos? La respuesta llega en forma de una comedia judicial que da voz a uno de los personajes más sufridos de la animación y reimagina una rivalidad que ha entretenido a varias generaciones.
La cinta toma como punto de partida una pregunta que muchos espectadores se hicieron alguna vez frente al televisor: si todos los aparatos fallaban, ¿por qué el Coyote seguía comprándolos? Lejos de ofrecer una respuesta convencional, la película apuesta por el humor, la nostalgia y la sátira para construir una historia que se convierta al eterno perdedor en el protagonista de su propia reivindicación.
La cinta toma como punto de partida una pregunta que muchos espectadores se hicieron alguna vez frente al televisor: si todos los aparatos fallaban, ¿por qué el Coyote seguía comprándolos? Lejos de ofrecer una respuesta convencional, la película apuesta por el humor, la nostalgia y la sátira para construir una historia que se convierta al eterno perdedor en el protagonista de su propia reivindicación.
Para quienes crecieron viendo los cortometrajes de Looney Tunes, Coyote vs. Acme representa mucho más que una nueva adaptación cinematográfica. Es una oportunidad para reencontrarse con personajes que forman parte de la memoria colectiva y para ver, por primera vez, al Coyote luchar por algo más importante que atrapar a los Correcaminos: demostrar que no siempre fue culpa suya.
Con un concepto original y el regreso de uno de los personajes más emblemáticos de la animación, la película ya se perfila como uno de los estrenos más comentados del año. Y aunque nadie sabe cómo terminará el juicio, millones de espectadores parecen estar de acuerdo en una cosa: después de tantas explosiones y caídas desde acantilados, quizás ya es hora de que el Coyote gane una vez.
Con un concepto original y el regreso de uno de los personajes más emblemáticos de la animación, la película ya se perfila como uno de los estrenos más comentados del año. Y aunque nadie sabe cómo terminará el juicio, millones de espectadores parecen estar de acuerdo en una cosa: después de tantas explosiones y caídas desde acantilados, quizás ya es hora de que el Coyote gane una vez.



